Entre el curro, la tesis y demás menesteres, he estado liada para escribiros. Pero el día de hoy merece una entrada. Hoy he logrado un reto que jamás pensé que pudiera hacer.
Me gusta correr, aunque no llevo demasiados años corriendo, y decidí apuntarme a la Carrera del Ebro, en la modalidad ultra trail de una friolera de 30 km, con desnivel acumulado de 500 m. Es la primera vez que hago una carrera, y además, cuando salgo a correr, lo hago una hora, algunas veces, pocas hora y media, y lo máximo 18 km. Así que la cosa pintaba complicada.
De hecho, ha sido un infierno, al menos los primeros 10 km, todos de subida, la gente preparadísima (es una carrera cívico-militar), me pasaban todos... Casi me vengo abajo, pero hacia mitad de carrera (después de 2 puestos de avituallamiento), me he enganchado a unos chavales que iban flojicos, a mi ritmo, y poco a poco, han ido pasando los km, las cuestas, las bajadas... Y a lo que me iba a dar cuenta, ahí estaban mis padres, cerca de la meta, animándome, me ha dado un subidón exagerado. Sprint final y prueba superada. Obviamente de las rezagadas, con 3 horas y 20 minutos, pero como amateur, no está mal...
Como diría Rambo, no siento las piernas, pero qué narices, que me quiten lo bailao... Y pensar que odiaba la gimnasia en el cole...
Besotes a todas, la próxima una maratón (uffff).