Tras el desayuno tomamos rumbo a Ourense donde pasamos el finde con unos amigos a los que no veíamos desde el año 2003.
El parejo se compró un librito ¡que no recomiendo para nada y al que le prendería fuego! sobre rutas en moto por España. Se empeñó en tirar por un camino que indicaba el autor en cuestión y que me parecía a mi un tanto extraño.
Ya me gustaría ver a ese con una moto de carretera por donde tiramos nosotros ¡válgame el señor!
Un camino que probablemente estuvo asfaltado en época de los romanos y del que quedaban milimétricos restos de asfalto sumados a socavones que llegaban al centro de la tierra, un sol de mil demonios, ni un pueblo en 800 kilómetros a la redonda y el GPS que dice que no quiere seguir funcionando.
Ya llevaba bastantes kilómetros antes de llegar a Zamora que dijo que ya había trabajado bastante pero al rozar la cima de la sierra zamorana el parejo le mete un castañazo para que reaccione.
Resultado: fractura abierta de pantalla, pérdida total de la consciencia, RCP sin éxito. DEP y sepultura en la maleta trasera.
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| Perdidos en la Sierra Zamorana donde presuntamente falleció el GPS |
En cualquier otro momento habría entrado en estado de pánico al verme en medio de una sierra llena de caminos laberínticos, sudando como un pollo, sin GPS y con un mapa (del puto libro) que no vienen ni los pueblos por donde pasábamos, por los que por no haber no había ni gente, ni burros, ni una triste lagartija, pero sorprendentemente me dio por reír ante la cara de desesperación del parejo.
Conseguimos encontrar en la sierra un mapa donde indicaba la zona, con los pueblos de alrededor y el usted está aquí, que debieron quedarse sin presupuesto al hacer el cartel y se lo comieron.
Sin aparecer en el mapita el nombre de ninguno de los pueblos por los que habíamos pasado nos aventuramos a dejarnos llevar por el instinto y nos lanzamos a una dirección por la que milagrosamente aparecimos en una carretera que retornaba a un camino decente que nos llevó hasta Puebla de Sanabria, la siguiente parada.
Nuestra intención era comer en el pueblo con nuestro amigo, al que también hacía siete años que no veíamos, pero llegamos a las ocho y media de la tarde así que más que comida habría sido cena. Como no podíamos tardar mucho en partir, ya que los gallegos nos esperaban para cenar, nos limitamos a tomarnos un limón granizado y un refresco.
Una grandísima pena porque el pueblo es precioso y nos quedamos sin verlo.
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| Puebla de Sanabria |
Sobre las diez de la noche llegamos a un pueblecito de Ourense, que por cierto estaba en fiestas. Fuimos recibidos y acogidos por nuestros amigos y volver a verles fue estupendo pero lo mejor de todo es que no tuve la sensación que hubieran pasado siete años, ni siquiera por nuestros cuerpos jajajaja.
Hoy hemos rodado 595 km y mi culo y espalda siguen como nuevos a pesar de la tortura entre campos zamoranos.