Mostrando entradas con la etiqueta 1.150 km. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1.150 km. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2011

Día 4: Orense

Hoy tampoco caminaremos en moto ya que nos llevan de ruta por las Rías de Arosa, O Grove, Sanxenso... hasta que aterrizamos para comer en Porto Novo.
Me pedí una raya que estaba de rechupete y para compartir mejillones, navajas y almejas. Todo riquísimo.
Nuestra comida
Para no dormirnos paramos en el hotel-balneario de La Isla de La Toja a tomarnos un rico té roiboos y unas pastas mmmmmmm. El sitio es muy bonito y tranquilo y aunque pensamos que nos meterían un sablazo no fue así.
Ñam Ñam
Una vuelta por la Isla
Volvimos a casa sin casi poder ver nada porque estaba lloviendo y hacía mucho viento. Ni el paraguas se estaba quieto ni podíamos hacer fotos.
El novio de Arwen
Después de cenar nos fuimos a la cama prontito ya que al día siguiente saldríamos temprano para continuar nuestra ruta en moto.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Día 3: Ourense

Día 1: De Almería a Madrid
Día 2: De Madrid a Orense

El tercer día la moto quedó descansando en el garaje. Toca recorrer el mundo a pata pero no sin antes tomar unos vinitos :)
Barrio Judío en Ribadavia
Dos sábados al mes se hace la feria del pulpo y ¡qué suertudos! nos cogió allí e imaginad hasta dónde nos pusimos. Me salían tentáculos por las orejas. ¡Qué rico todo!
Pulpo Gallego
Pulpo con patatas cocidas. ¡Madre mía! Me acuerdo y se me hace la boca agua jaja.
Tras el atracón nos dispusimos a dar una vuelta para ver un poco el pueblo para bajar la comida.
Una de las iglesias en el pueblo
En la plaza de la Iglesia
Pero tardamos 10 minutos en sentarnos a tomar un café jaja.
Tomando un té
Aunque lleve la chaqueta frío no debía hacer porque mi amiga iba en manga sisa pero es que yo no estoy acostumbrada a esos frescos norteños.
De allí nos dirigimos a Orense, donde el turismo que hicimos fue tomarnos un helado y luego unos pinchos. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos fue todo comer... ¡Qué osos!
Orense
De pinchos por Orense
De pinchos por Orense
Para relajarnos de tan duro día nos llevaron por la noche a las Termas de Prexigueiro en Ribadavia. ¡Chulísimo! Me encantó.

Es un circuito de termas calientes al aire libre, con luz de ambiente y todo muy relajante pero... lo que nos pudimos reír mi amiga y yo mientras nuestros parejos nos regañaban por escandalosas. Pero es que hay gente que no está preparada para relacionarse con personas. 
Un cerdo que había por allí se sonó los mocos y los echó en la piscina donde estábamos. ¡Imaginad qué ascazo!

No se podían hacer fotos, así que os dejo unas que he pillado por internet, aunque es muchísimo más bonito en directo y de noche. ¡No tiene desperdicio el sitio! 
Lógicamente la cena fue en casa y caímos fulminados en 3, 2, 1. El agua calentita te deja cao :)

martes, 20 de septiembre de 2011

Día 2: De Madrid a Ourense

Tras el desayuno tomamos rumbo a Ourense donde pasamos el finde con unos amigos a los que no veíamos desde el año 2003.

El parejo se compró un librito ¡que no recomiendo para nada y al que le prendería fuego! sobre rutas en moto por España. Se empeñó en tirar por un camino que indicaba el autor en cuestión y que me parecía a mi un tanto extraño.
Ya me gustaría ver a ese con una moto de carretera por donde tiramos nosotros ¡válgame el señor! 

Un camino que probablemente estuvo asfaltado en época de los romanos y del que quedaban milimétricos restos de asfalto sumados a socavones que llegaban al centro de la tierra, un sol de mil demonios, ni un pueblo en 800 kilómetros a la redonda y el GPS que dice que no quiere seguir funcionando. 
Ya llevaba bastantes kilómetros antes de llegar a Zamora que dijo que ya había trabajado bastante pero al rozar la cima de la sierra zamorana el parejo le mete un castañazo para que reaccione.
Resultado: fractura abierta de pantalla, pérdida total de la consciencia, RCP sin éxito. DEP y sepultura en la maleta trasera.
Perdidos en la Sierra Zamorana donde presuntamente falleció el GPS
En cualquier otro momento habría entrado en estado de pánico al verme en medio de una sierra llena de caminos laberínticos, sudando como un pollo, sin GPS y con un mapa (del puto libro) que no vienen ni los pueblos por donde pasábamos, por los que por no haber no había ni gente, ni burros, ni una triste lagartija, pero sorprendentemente me dio por reír ante la cara de desesperación del parejo.

Conseguimos encontrar en la sierra un mapa donde indicaba la zona, con los pueblos de alrededor y el usted está aquí, que debieron quedarse sin presupuesto al hacer el cartel y se lo comieron. 
Sin aparecer en el mapita el nombre de ninguno de los pueblos por los que habíamos pasado nos aventuramos a dejarnos llevar por el instinto y nos lanzamos a una dirección por la que milagrosamente aparecimos en una carretera que retornaba a un camino decente que nos llevó hasta Puebla de Sanabria, la siguiente parada.
Nuestra intención era comer en el pueblo con nuestro amigo, al que también hacía siete años que no veíamos, pero llegamos a las ocho y media de la tarde así que más que comida habría sido cena. Como no podíamos tardar mucho en partir, ya que los gallegos nos esperaban para cenar, nos limitamos a tomarnos un limón granizado y un refresco.
Una grandísima pena porque el pueblo es precioso y nos quedamos sin verlo.
Puebla de Sanabria
Sobre las diez de la noche llegamos a un pueblecito de Ourense, que por cierto estaba en fiestas. Fuimos recibidos y acogidos por nuestros amigos y volver a verles fue estupendo pero lo mejor de todo es que no tuve la sensación que hubieran pasado siete años, ni siquiera por nuestros cuerpos jajajaja.

Hoy hemos rodado 595 km y mi culo y espalda siguen como nuevos a pesar de la tortura entre campos zamoranos.