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domingo, 3 de junio de 2012

¿Qué vamos a dejar a nuestros hijos?

¿Todo vale?

Hace unos años comenzaron a construir un macrohotel en medio de el parque natural en la playa del Algarrobico sin, por supuesto, respetar la ley de costas ni el entorno. 

Esta aberración fue el resultado, destrozando un precioso lugar totalmente virgen, una puñalada a la naturaleza. Se ha luchado con uñas y dientes para que no se continuara la obra, para que se eche abajo pero, cuando por fin se consigue por orden del tribunal supremo la demolición, diferentes alcaldes de la provincia pretenden que se continúe la obra aprovechando que no se ponen de acuerdo entre administraciones para ver quién se hace cargo.

Poco después, se quiso cometer otro crimen en Las Salinas de Cabo de Gata, otro entorno espectacular y virgen
Todo con tal de conseguir beneficios económicos urbanístico-políticos. Ya estamos hartos de decir que, gracias a Dios, en esta ciudad, se puede elegir turismo.
En el Poniente puedes encontrar gran variedad de macro hoteles, playas llenas de chiringuitos, zonas de ocio y todo tipo de servicios.
En la zona de Levante encuentras sitios para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro y se empeñan una y otra vez en fastidiar estas vistas tan magníficas. ¡Que nos dejen un espacio a los que queremos enseñar a nuestros hijos lo que nosotros hemos podido disfrutar!

Ahora se empeñan en hacer una urbanización de 350 viviendas y un hotel en Agua Amarga
destrozando una vez más un entorno de los que difícilmente ya pueden encontrarse.

Me gustaría que Claudia pudiera disfrutar estos paisajes respetándolos como mis padres me enseñaron a hacerlo.
Hay cientos de sitios para construir sin tener que cargarte estos paisajes. 

Y de paso, solidarizarme con Valdevaqueros, en Tarifa, otra aberración que se quiere hacer con un precioso paisaje.
Gracias queridos políticos por levantar la veda, la ley de protección de parques, de costas, y por querer destrozar lo que muchos no son capaces de apreciar por el todo vale y por cuatro duros.