Llegó a casa siendo pequeñajo y según mi padre, "escuálico" pero ya veis que con el tiempo se convirtió en un ejemplar bien orondo y curtido. En esta foto podéis verlo posando para la cámara. En su postura favorita "siesta", encima de mi padre, que aunque no se le ve, está echando la siesta debajo.
Aunque el gato es mío, desde que me vine a vivir con mi marido lo tiene mi padre en "usufructo" que significa que no es suyo, pero lo disfruta. Me dio una pena dejarlo allí al pobre. Pero está bien cuidado y mi padre le da todos los mimos.
Y esa es la vida de Seti. Otro día os cuento más.