
En la segunda foto mi chico, Xiao. Es lo más listo, bueno y cariñoso que os podais imaginar. Como os comenté ya es todo un abuelo pero sigue siendo encantador. No le gusta mucho relacionarse con otros perros (salvo los de casa) y le encantan los niños.
La última es mi nena, mi chochete. Seika. Es un cacho de pan. Está pasándolo mal este año con su tato tan mayor pero es divertido ver como le hace de lazarillo. Le encanta comer y jugar con otros perros.
Los dos son de tamaño grande con alma de pequeños, son mimosísimos. Te siguen en casa como pollitos. Por supuesto viven dentro, allá donde estamos allá están ellos.
Ale, ya he hecho de madre orgullosa!