Es el tercer pedido que me llega de Privalia esta semana. El de MRW ya me ve y se descojona. Me han dado ganas de decirle que ya no vendrá ninguno más pero la tos no me ha dejado ni hablar.
Estoy convencida que se queda con las ganas de preguntarme: "Pero, ¿qué demonios pides ahí?
Pues nada, aquí sigo en casa, febril perdía. A ver si empieza el antibiótico a hacer efecto ya, que estoy hartica, pero contenta con mis sandalias ¡yuju! Y antes de lo previsto.