Y no hablo por supuesto de nada erótico ni fantasioso.
Tu le pones a tu marido una pantalla inmersiva de 160º y ya puede haber un terremoto que no lo sacas del despacho ni arrastrándolo de los pelos.
Pondrá un cartel luminoso de "acceso restringido", abrirá una rejilla para que le pases la comida por debajo de la puerta y ólvidate de limpiar la taza del wc y recoger sus calcetines del suelo porque todo quedará concentrado exclusivamente en esos metros cuadrados.

Claro que, pensándolo bien, ¡¡¿os imagináis dando una vuelta por nuestros outlets preferidos desde este pantallón?!!