Hace un par de semanas me propusieron un viaje a Barcelona. Ni corta ni perezosa me lié la manta a la cabeza y me animé a ir.
Ya os contaré más adelante el por qué de mi visita a esta preciosa ciudad.
El viaje era un tanto express: únicamente subir el jueves y bajar el viernes, pero lo arreglé de manera que me pude quedar hasta el domingo para aprovechar el fin de semana también.
En mi aventura catalina me empeñé en convencer a dos tarjeteras para que me acompañaran pero no terminé la frase cuando casi ya tenían los billetes en mano. Ha sido todo muy rápido pero ha salido bordado, incluso mejor de lo que imaginaba.
Marisé y Rosa llegaron el viernes por la tarde al hotel donde dejaron las maletas y antes de que se nos hiciera más tarde nos pusimos en marcha para dar una sorpresa a otra tarjetera: Carmen JM.
Llegamos a su puerta y la llamo al móvil.
No respondía, así que tocamos al portero automático y allí que nos plantamos las tres enfrente de la cámara:
- ¡Holaaaaaa! ¿Por qué no coges el teléfono? Baja, ¿A qué esperas? - Le decíamos gritando como las locas.
Carmen JM, imagino que por el shock, nos colgó el "phonillo". Risas, más risas entre Marisé, Rosa y yo.
- ¡Se ha cagado! ¿Habrá pensado que somos unas locas?
Vuelvo a llamarla al móvil.
- ¿Por qué no me coges el teléfono? - Le pregunto entre risas.
- No me lo puedo creer, Leticia, no me lo puedo creer, no me lo puedo creer (No sé ni cuántas veces lo repitió). Cojo el bolso y bajo.
Nada más verla empiezan las emociones, los besos y abrazos y... ¡¡hasta lloré!! (Carmen, ¡¡¡tenía tantas ganas de conocerte!!!!)
- Pero ¿Qué hacéis aquí? - Y continuaba repitiendo "No me lo puedo creer".
Nos fuimos a cenar juntas y pasamos una noche FANTÁSTICA. Risas, muchas risas. Pero lo mejor de todo fue la sensación de conocernos de toda la vida.
¡Qué pena teneros tan lejos!
Mónica JM, mil gracias por aguantar sin decirle nada a tu hermana. Su cara al vernos no tuvo precio. Fue muy emocionante :-)
Al día siguiente, y gracias al novio de Rosa que nos dejó un coche, pudimos dar una segunda y emotiva sorpresa.
Rosa, la pilota de Fórmula 1, Marisé, la copilota y yo de apuntadora pasamos por casa de Carmen JM a la que recogimos para dirigirnos al pueblo de Lola y Juani.
Nos bajamos del coche muertas de risa y con los nervios casi tocamos en otro portal.
Llamo a Lola, con la que estaba compinchada para dar la sorpresa a Juani, y entramos en el portal.
Lola sube a casa de su hermana y nada más cerrar la puerta toco al timbre. Rosa, Marisé y Carmen JM detrás mía.
Juani abre la puerta y suelta un "Ostias, Joder (o algo así)".
Por un momento pensé que daría un portazo en las narices por el susto. Se quedó sin palabras, inmóvil, y cuando reaccionó otra vez, alegría, alboroto, lagrimeo de emoción y felicidad. Besos, más besos.Estábamos todas eufóricas, como locas.
El pobre Raúl, el niño de Juani, salió asustado por los gritos de las "viejas" jajaja.
Juani, tienes un niño guapísimo, majísimo y de lo más educado. Un encanto. Dale muchos besos de nuestra parte :-D
Nos bajamos a la terracita de Lola donde su marido (más apañado que las pesetas) nos sirvió refrescos, patatas fritas y aceitunas. Allí continuamos las risas hablando de nosotras, del blog, de las compras...
Y entonces vino el bombón de la casa, al que todas sobamos hasta derretirlo.
Comimos en un restaurante Italiano donde nos pusimos de comida hasta los ojos. ¡Viva la operación bikini! 
Lástima que Rous se quedó con ganas de un poquito de queso JAJAJAJA.
Después nos tomamos un helado y nos marchamos con MUUUUUUUCHA pena porque a saber cuándo nos volveremos a ver.
Esta mañana me despedí también de Marisé y Rosa con mucha penita, aunque espero que pronto podamos volver a repetir :-D
Han sido 4 días increíbles. Me ha encantado conoceros pero me ha sabido a MUY POCO!!
¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS A TODAS!!!!!!!