El pasado viernes día 20 de enero me compré estos botines en una zapatería física. Los quería para trabajar así que el mismo lunes los estrené para venir a la oficina.
Al salir de aquí, comí en casa e inmediatamente me subí al hospital a ver a mi prima. Nada más sentarme en el filo de la cama noto un "clac". Me miro el pie y ¡horror! Uno de los remaches que sujetan la argolla había saltado sin esfuerzo alguno. Pufff ni 10 horas me habían durado los botines con lo caros que son.
Me faltó tiempo para bajar a la tienda a llevarlos.
Al llegar a la tienda explico lo ocurrido, me dan un vale por el importe de los botines y me dicen que los tienen que mandar a fábrica y que ya me llamarán porque tienen que saber si es un fallo de ese modelo o del zapato ese en concreto. Más que nada porque si ha pasado más veces para que me coja otro modelo distinto.
Justo dos semanas después de comprármelos me llaman a casa por teléfono, es decir el viernes, pero bajé a por ellos el sábado para que mi hermana pudiera venir conmigo.
Me comentaron que tenía dos opciones: o un vale con el importe o recoger otros exactamente igual.
Al llegar allí veo que están todos los modelos al 2 x 1, cuando yo lo había comprado con un 30% de descuento.
Mi hermana quería uno como los míos así que al darme a conocer le pregunto que si pago la diferencia del importe me cobran el 2 x1 para que mi hermana se llevara otros.
- Ni hablar. Los compraste estando en una oferta y que ahora es otra.
- Si, si, lo que tu quieras, pero yo me compré unos zapatos el día 20 de enero y los tengo el día 3 de febrero, o sea, que es como si los comprara hoy porque es hoy cuando voy a disfrutar de ellos.
- No, no te voy a hacer eso.
- Pues entonces quiero el vale con el importe.
- Ah, no, es que habiendo otros zapatos exactamente igual que los tuyos te tienes que llevar esos. No te hago el vale.
Bueno, yo ya flipando, la tienda llena de gente ya mirándonos y por no montar un espectáculo le digo:
- Venga, vale, lo que tu quieras, dame mis zapatos. - y continúo diciendo mirando a mi hermana - Ahora te los compras en el otro lado, que más van a perder ellos.
No vuelvo a pisar la tienda ni harta de vino.