sábado, 6 de julio de 2013

Crónicas peruanas (1)

Os dije que os iba a escribir unas crónicas peruanas, al final lo fui dejando, lo fui dejando, y casi casi empalmo con las vacaciones de este año.

Como me da rabia no haber hecho lo que prometí, voy a intentar hacer unas breves crónicas, no tan molonas como la India (porque la India es mucha India, y gana incluso en matices cuando lo ves con la perspectiva del tiempo), pero desde luego interesantes.

El viaje comenzó en Madrid. Para las que me tengáis por Facebook, habréis visto que tuvimos una agradable sorpresa en el primer tramo Madrid-Atlanta.
-Muy buenas, soy la azafaifa, le vamos a poner en un sitio un poco mejor.
(Cara de tonta)-Ahhhh vale vale.
Y oh, sorpresa sorpresa, ¡primera clase! Se conoce que el avión estaba descompensado, y nos decidieron poner en primera clase (bussiness, creo que se dice). Se debieron de apiadar de nuestras pintas de perroflauras (yo las he ido acentuando con los viajes, ya sólo llevo mis zapas con goretex, mis camisetas del decathlon y mis mallas seca rápido, y más agusto que para qué). Menudo espectáculo. Pedo total y a dormir la mona toda tumbada. Y es que claro, si te ofrecen champán o zumo de naranja a las 10 de la mañana, ¿qué prefieres?

Probablemente este sea vigésimo vino del vuelo...
Tras un buen dolor de cabeza, llegamos a Atlanta, donde pillamos el segundo vuelo rumbo a Lima. Las bandejitas ya no eran tan molonas y estábamos más incómodos, pero es lo que había…
Llegamos a Lima a horas intempestivas, ya con el acojone de haber leído millones de foros (el parejo es que se lo curra mucho), que si los taxistas tal y cual, y que si nos iban a timar. Ya con el culo pelao de la India, y sin la barrera idiomática, eso era una soberana chorrada. Llegamos sin problemas a la estación de autobuses (a una de ellas), y ahí estuvimos unas cuantas horas en vela, esperando el bus que nos llevaría a Ica.

PARACAS, ISLAS BALLESTAS
De los posibles sitios que ver en Perú, estos dos eran los que menos claro tenía. Al final lo hicimos porque se buscó un hueco, y la verdad que no me arrepentí.
Las islas Ballestas están situadas cerca de Pisco, y son, literalmente, una islas de mierda. De guano, para ser exactos. Del guano se obtiene uno de los mejores fertilizantes del mundo, si no me equivoco. Las islas las vimos con una lancha, en una excursión, en la que me lo pasé teta viendo a los lobos marinos, a las foquitas, y a los pobres pingüinos peruanos que están en peligro de extinción. Me olvidé del jet lag, del cansancio que llevaba encima y de todo lo demás. Sobre todo del curro. Mira que en el curro veo mierda, pero el guano era más… molón.


Cerca de este sitio está la reserva nacional de Paracas. También fuimos con un bus en un tour (que era la manera buena de poder verlo). La reserva de Paracas es enorme, con impresionantes extensiones de arena, y también abarca parte de la costa. Me gustó mucho.

Reserva Nacional de Paracas
Las Lagunillas, dentro de la reserva nacional

ICA 
Después del palizón de día, nos fuimos a dormir a Ica. Un pueblo normalito, sin más. En este viaje decidimos no reservar ningún hotel de antemano, así que nos dedicamos a buscar uno, regateando todo lo que podíamos. Encontramos uno que estaba bien, muy nuevo… pero no tenía agua caliente. Lo de ducharme y lavarme el pelo con ese frío (que como estábamos en el hemisferio sur era teóricamente invierno) fue una experiencia religiosa. Yo creo que se me apareció Lupita (es de los mexicanos, lo sé).
Ica era un sitio normalito, con su plaza de Armas (como todas las poblaciones de Perú), y eso sí, con una comida espectacular. Porque madre mía, qué bien se come en Perú. Sobre todo en los mercados. Creo recordar que también le dimos al pisco, lo probamos en una licorería y tuvimos que parar porque casi salimos a cuatro patas.
Lomo saltado. Calorías, venid a mi.
Cerca de Ica está la laguna de Huacachina, un oasis precioso en medio del desierto. Las imágenes hablan por sí solas. No hicimos actividades especiales (se suelen hacer por las dunas del desierto), pero lo disfruté. El parejo acabó con un kilo de arena en las zapatillas.

Oasis de Huacachina

NAZCA
Después de un par de días por estos lares, tomamos bus rumbo a Nazca. Imaginaréis que nuestra intención era volar en avioneta para ver las famosísimas líneas de Nazca.
Llegamos al pequeño aeropuerto de Nazca. Habíamos leído en foros que en temporada baja, era bueno ir al aeropuerto, y regatear con las compañías que volaban. ERROR. Debido al mal tiempo, no habían podido volar el día anterior, y se habían acumulado retrasos. Había gente con reservas de hacía meses que estaban esperando, y ahí vimos que lo de no reservar había sido un craso error. Yo lo de las líneas no lo había contemplado, pero me entró una leche…
Además, preguntabas a las compañías, y los precios eran desorbitados. 100 dólares por 15 minutos en avioneta, no está mal, no. Y como había pocas, y la demanda era alta, podían hacer lo que les saliera de las mismísimas pelotas.
Nos enervamos. El parejo se subía de las paredes, se quería ir, yo le dije de esperar a probar si quedaba alguna plaza libre… Y se nos apareció la virgen. Había una mujer muy simpática, limeña casada con un japonés, que vivía en Japón pero que se había ido a ver a la familia. Tenía vuelos pagados para todos, pero su madre vio las avionetas y como que no quería volar (no me extraña). Así que el vuelo de la madre se perdía. Me lo ofreció gratis, yo quería pagárselo pero ella no quería, decía que total que le daba lo mismo. Pero la compañía no nos quería dejar volar a nosotros en lugar de a la madre. Querían hacernos pagar otra vez. Esta mujer montó un pollo que te cagas, y al final accedieron. Pero… Sólo había una plaza.
Nos lo echamos a suertes, y gané yo. Yo creo que no he visto al parejo con más mala virgen en la vida. Me hizo un duelo que no veas, pero admito que tenía ganas de volar. La avioneta daba sólo miedo de verla… A lo que me quise dar cuenta, estaba en el aire. La avioneta planeaba, se paraba, y subía y bajaba para que pudiéramos ver las figuras. “The astronaut, el astronauta, to the left”. Me entró un sudor frío… El cuerpo serrano que se me quedó volando no lo sabe nadie, qué mareo, por Dios… Pero me encantó. Admito que me llevé un poco de chasco porque me esperaba unas líneas y figuras enooormes, y no, no son tan enormes, pero la verdad es que es algo curioso, curioso. Bajé de la avioneta cagándome viva, y buscando al parejo que por supuesto se había largado y me había dejado los dos mochilones.

A ver si podéis ver al astronauta.
El parejo mientras tanto se fue a la Panamericana. Yo lo fui a buscar a una de las agencias de vuelos, con los dos mochilones a cuestas.
Como el parejo es cabezudo como nadie, decidió que iba a volar, y que por sus santos coj*** iba a volar. Y lo hizo. Me surgió un admirador (el dueño de una de las compañías), y le dijo que le buscaría un hueco al día siguiente (lo cual nos trastocaba un poco los planes), y eso hicimos. Nos quedamos a dormir en Nazca, y al día siguiente el cabezudo del parejo voló. Menos mal. El resto del día pues poca cosa. Además de ir a la torre de observación de la Panamericana (que te permite ver algunas de las líneas de más cerca), nos dedicamos a comer de puta madre por 4 perras, y a ver el museo de María Reche (la alemana que descubrió las líneas). Mientras mi parejo veía las líneas, yo lo esperaba en la agencia, con el señor admirador dale que te pego a decirme que qué tipo tenía, que qué bonita, qué fijaté tú… Joer si lo pasé hasta mal. Que un señor que podría ser tu padre se dedique a piropearte da un yuyu que te cagas.

Panamericana desde la torre.
Por la noche, autobús camino de Arequipa. Menuda paliza, toda la noche en el bus.
Pero ya lo dejo para otra entrada, para ir repartiendo.
¡¡Un besazo!!

20 comentarios:

  1. Ivy aventurera! ya has tardado en contarnos este viaje y qué divertida la narración. Esperando el 2 capítulo. Bss

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  2. Jajajaja tu viaje en bussines, las mierdi-islas, y el cabreo de tu parejo me han llegado al alma. Menudas experiencias chica!!!!

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  3. Joooo...pero que envidia!!!!!!! MAdre mia que lujazo.. Se ve que lo has pasado en grande... :)
    Un besazo.
    V.
    http://www.infrontrowstyle.com/

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    1. Aunque al final acabamos agotados, nos encanta!!

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  4. Me eeeeeeeeeencanta! snif snif :'( Yo quiero!!

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  5. Jo,jo,jo , Ivy!!!Veo que lo de China /Rusia va a ir para largo....
    Todo una aventura tus viajes!

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  6. ¡Qué suerte viajar en clase bussines xD

    El viaje, pura emoción, pero creo que no superará las aventuras Indias.
    Mi parejo sería incapaz de viajar así a un país no europeo.

    ¡Cómo me suena todo lo que cuentas! Mi hermana viaja todos los años a Perú.

    En Arequipa tengo a un amigo trabajando desde hace un año y pico, así que espero tu próximo capítulo :D

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    1. Lo de viajar en primera me parece que ya no nos toca más veces...
      No me extraña que tu hermana vaya, es un país fantástico!

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  7. Ese viaje, estupendo!! Muy recompendable!!
    Perú tiene unos destinos encantadores!!
    Genial para los aventureros :)

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  8. Y no digo nada de la comida, mmmm, mmmm,... qué rico!!!

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    1. Elías dice que es lo mejor con diferencia, la comida. Pero, si no me equivoco, a Vane también le ha gustado xD

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    2. Excepto una cosita que ya pondré, todo lo demás sip!!

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  9. Madre mía Ivy me ha encantado leer tu aventura!!! A mi me encantaría irme así a la aventura... pero por otro ladito me da un poco de yuyu!!!

    Estoy esperando ansiosa la segunda parte...

    Un besazo!!!

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    1. Todo es ponerse, mujer. Yo era muy fina y me he vuelto muy perroflauta!

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  10. Ivy, tus crónicas son sin duda para archivarlas. Lástima que mi parejo sea mas del tipo del de Wan y no le vaya la marcha, a mi de este tipo me encanta!

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    1. Todavía estamos en "edad", no me veo en la India haciendo lo que hice dentro de 20 años.

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  11. la comida peruana es buenísima! me encanta tu relato, esperando la segunda parte!!!

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    1. Es sin duda de las mejores que he probado!

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